Cómo reducir la sensación de estrés (4)

En el post anterior comentaba dos estrategias para afrontar el estrés: 1) buscar soluciones al problema que crees que te ocasiona estrés, 2) minimizar el peso o valoración negativa que le das a este problema (definirlo, concretarlo e intentar quitarle la mayor carga negativa, de forma que se intente ver más como un reto que como una amenaza). Pero muchas veces tanto el punto 1) como el 2) no son tarea fácil. Por ello se recomienda, que mientras dure el proceso, es fundamental la tercera estrategia: practicar a diario relajación (yoga, estiramientos, respiración abdominal, visualización, etc). ¿Por qué es tan necesario? Porque mientras estamos en fase “resistencia” (esto es, sometidos a un proceso estresante, y buscando soluciones ) se produce un desgaste de nuestros órganos internos (debido a la somatización), y este desgaste conviene paliarlo para que no se cronifique y tengamos problemas físicos mayores. Así, la relajación es una estrategia de afrontamiento adecuada, ya que ayuda a controlar la emoción negativa de la ansiedad, asociada al proceso estresante, y prepara al cuerpo y la mente para encontrar nuevas soluciones. Ayuda a convertir la situación estresante en un reto o desafío.

Optimismo y autoestima

La autoestima está en todas las salsas y naturalmente está relacionada con los pensamientos y conductas de carácter optimista. Si una persona no cree en sus propias capacidades, es poco probable que perciba su futuro con optimismo. En cambio, una persona que es consciente de sus capacidades (y consciente de sus limitaciones), aumentan las probabilidades de que adopte conductas de afrontamiento para intentar solucionar los problemas o mejorar la situación. Si adoptando conductas de afrontamiento, además, soluciona varios de sus problemas, aumentará su pensamiento optimista (círculo vicioso del optimismo).

Con lo cual, la fórmula del optimismo sería:

predisposición + aceptación de la realidad + consciencia de las propias capacidades + intentar soluciones

Y aquí habría que matizar:

a) predisposición (a salir del pesimismo)

b) aceptación de la realidad (tal cual es, lo más objetiva posible)

c) consciencia de las propias capacidades (y de las propias limitaciones)

d) intentar soluciones (conductas de afrontamiento, sabiendo que no existe una solución perfecta para cada problema, y que la mayoría de las veces se puede evaluar los resultados y rectificar).

El optimismo inteligente va ligado al intento de soluciones, al esfuerzo. Un optimismo sin esfuerzo, sin poner de nuestra parte, es un optimismo ingenuo.

Esfuerzo entendido como conductas personales y/o petición de ayuda a nuestro entorno afectivo-social, o profesional.

Más que terapia

La psicología en general es más amplia que la aplicación terapéutica. En numerosas ocasiones no tenemos claro si pedir la ayuda de un profesional de la psicología. ¿Por qué ocurre? por que, por lo general pensamos que sólo hay que ir al psicólogo cuando creemos que padecemos un trastorno mental. Y no es así exactamente. Sí conviene acudir a un psicólogo cuando creemos que padecemos tal sufrimiento, pero también podemos ir al psicólogo cuando, en nuestro día a día, y, sin necesidad de padecer un trastorno psicológico, necesitamos el apoyo y la orientación de un profesional de la psicología. Este es mi caso. Trabajo en el ámbito humano previo al padecimiento de un problema de índole clínica. En este ámbito se encuentran las relaciones personales, la relación de pareja y los bloqueos o conflictos emocionales.